| Bienvenida | | | Fundamentos | | | Documentos | | | Objeciones | | | Escuela y Libro de Sylvia | | | Contactos |


1a. El feng shui del hemisferio sur provendría de la ignorancia.
Falso y tendencioso. Si se hace un estudio desapasionado de sus planteamientos, se puede constatar que el feng shui para el hemisferio sur es una propuesta rigurosa, inteligente, de gran sentido común, producto de mucho estudio y reflexión, e íntimamente conocedora del pensamiento clásico chino y su filosofía. Basta revisar, incluso someramente, el libro de Sylvia Galleguillos: "Feng Shui en el Hemisferio Sur" (Grijalbo), para percibir la seriedad del esfuerzo de investigación realizado (labor de años) y su riguroso respaldo en los textos clásicos chinos. En cambio, el análisis de las objeciones al feng shui para el hemisferio sur sí que revela ignorancia, superficialidad y desconocimiento de los clásicos chinos.
1b. El Feng Shui para el hemisferio sur se apartaría del Feng Shui Clásico
Eso depende de lo que entendamos por el término "Clásico". Si entendemos por ello las posturas de la corriente contemporánea autodenominada "Feng Shui Clásico" fundada por el practicante canadiense Joseph Yu (y que son los más militantes detractores del Feng Shui del Hemisferio Sur), por supuesto que el Feng Shui para el Hemisferio Sur se aparta de ellas con gran latitud, y mientras más lejos, mejor.
Lo que sucede es que, en estricto rigor, la postura de esta corriente es la antítesis de lo clásico, y el nombre que han adoptado es desafortunado e induce a engaño. Porque se trata claramente de un proyecto "modernizador" y "occidentalizante" del Feng Shui, que expresamente repudia aspectos importantísimos consagrados por la tradición y por los textos clásicos, tales como:
El líder de esta corriente no sólo repudia esos (y otros) aspectos fundamentales, consagrados por el clasicismo y por 3000 años de tradición, sino que los sustituye en importancia con ideas completamente ajenas al pensamiento clásico chino, y que ha tomado prestadas de la ciencia occidental, tales como: la fuerza de gravedad, el electromagnetismo, etc. A lo que sus seguidores, para no ser menos, agregan otras cosas tomadas de su propia "cosecha", tales como: la idea de que en "Feng Shui Clásico" las flores secas no serían una influencia perniciosa sino que todo lo contrario, serían positivas, una atrevida idea (y muy peligrosa para sus clientes) que sencillamente repugna a la tradición clásica - para la cual siempre las flores secas han atraido el fracaso, la muerte y el estancamiento.
Y no estamos inventando ni poniendo palabras en la boca de nadie. Todo lo anterior está documentado y publicado por ellos mismos en diversos lugares en internet, y cualquiera lo puede leer.
Si, por el contrario, entendemos por "Clásico" el atenerse estrictamente a lo que consignan los propios textos clásicos chinos, y el no repudiar sino que mantener un respeto irrestricto por todos los aspectos consagrados por la tradición, entonces resulta que el Feng Shui del Hemisferio Sur está incomparablemnte más cerca del verdadero clasicismo que sus detractores. Porque nosotros preservamos íntegramente el sistema clásico y todas sus ideas y sus componentes, sin repudiar absolutamente nada, y sin introducir ideas ajenas ni occidentales de ninguna especie. Lo único que hacemos es acatar y aplicar sistemáticamente los textos clásicos chinos a la realidad de nuestro entorno. Incluso el Bagua y el Luopan del Hemisferio Sur se construyen siguiendo escrupulosamente las instrucciones de los propios textos clásicos chinos. Y además utilizamos todas las herramientas y rituales tradicionales del Feng Shui, tal como los propios textos clásicos nos instruyen a hacer.
1c. Feng shui habría uno solo, válido en todo tiempo y lugar
Falso. Los principios del feng shui son únicos, efectivamente: seguir a la naturaleza, mantener el equilibrio del yin yang, leer y conducir apropiadamente los movimientos del Qi. Pero, como las direcciones y ciclos yin yang y los movimientos del Qi varían en la naturaleza, la aplicación de esos principios depende estrictamente del tiempo y del lugar. Como sostiene el segundo texto clásico más importante de nuestra disciplina:
Y la cita anterior, de indesmentible autoridad clásica, demuestra claramente que nunca ha habido un solo Feng Shui’. Si se revisa la historia del Feng Shui en su apogeo - por ejemplo durante la dinastía Qing temprana- se verá que la controversia era pan de cada día, con distintas escuelas y maestros polemizando vehementemente.
1d. El bagua original sería válido, inalterado, no sólo en toda la tierra sino en todo el universo.
Falso. Esta objeción simplemente desconoce el método clásico de construcción del Bagua, método que aplicado en el hemisferio sur produce un Bagua distinto al producido con el mismo método en el hemisferio norte, pero que es perfectamente adecuado a los movimientos del sol, el agua, el viento, los astros y las estaciones tal como ocurren en nuestra parte del mundo.
Por lo demás, los baguas (hay dos por hemisferio, ‘cielo anterior´ y ‘cielo posterior´) son producto de la cosmología clásica china, que imaginaba a la tierra como un cuadrado plano situado en el centro del universo, con el sol, la luna y los astros girando en su torno. La tierra además tenía 9 regiones, reflejadas en los casilleros de los bagua. Como observadores astutos e inteligentes que eran, esa imagen permitió a los antiguos chinos hacerse una representación muy ajustada y correcta del juego de las energías del ‘supremo último´ o yin yang, tal como se manifiestan sobre su parte de nuestro planeta, pero por lo mismo, en ninguna otra parte.
Del mismo modo, por tener a la tierra en su centro, los bagua originales no pueden ser representación fiel del juego entre yin y yang en ninguna otra parte del sistema solar, y menos aún del universo. Por ejemplo, en Plutón, por estar tan lejos, siempre es de noche y el sol es sólo una estrella más en su firmamento, por lo que ahí predomina absolutamente el yin, el frío, la oscuridad y la quietud. Y en el universo hay sistemas solares con múltiples soles, cuyos planetas, de tenerlos, deben sufrir los cambios del yin y el yang de maneras intrincadísimas e inimaginables para nosotros.
Esta objeción desconoce un axioma clave de la filosofía clásica china y de su manera de entender el mundo, que es la doctrina de las correspondencias. Esta (que es corroborada por la física contemporánea contribuyendo así a explicar la eficacia del feng shui bien aplicado) postula la interconexión y correspondencia estrictas entre todos los fenómenos del cosmos, donde hasta el más diminuto está perfecta y sutilmente interconectado con el mayor y más vasto, y por lo tanto es (o debe ser) su reflejo perfecto. Si los chinos pensaran como el autor de esta objeción, no practicarían Feng Shui, porque éste último busca justamente armonizar lo más pequeño (cada hogar, habitación, sillón, florero, etc.) con lo más vasto (vientos, lluvias, ríos, montañas, la naturaleza, los astros).
2b. Las estaciones no serían un factor energético importante ni relevante en Feng Shui, sino solamente un aspecto ‘simbólico´ y que en China las estaciones solamente ‘coincidirían’ por casualidad con los movimentos del Bagua.
Esta objeción es escandalosa. Veamos lo que dice Guo Pu, el fundador del Feng Shui:
Guo Pu ya lo deja muy claro: las estaciones son un objeto máximo de veneración y forman parte absolutamente central de toda la filosofía y medicina chinas (véase seccion sobre las estaciones en 'fundamentos'). Textos clásicos fundamentales como el I Ching, el Shu jing, el Li ki (Libro de los ritos), el Lushi chunqiu (Anales de la primavera y el otoño) y el Huang Di nei jing su wen (Libro de medicina del emperador amarillo), advierten sobre la necesidad de ajustar todos los asuntos humanos según las estaciones, para fomentar salud, buen gobierno, felicidad y prosperidad. Y advierten también del costo de no hacerlo:
Finalmente, sostener que las estaciones en China solamente 'coinciden' con los ciclos yin yang y wuxing de la naturaleza, equivale a acusar a los clásicos chinos de estupidez: que su extraordinaria filosofía de la naturaleza habría sido equivocada y mero producto de la chance y el azar.
2c. Los ciclos de cambios yin yang y wuxing no estarían relacionados con los ciclos de la energía solar, sino con la fuerza de gravedad de los planetas.
Esto es falso y anacrónico. La fuerza de gravedad de los planetas no figura en ninguna parte en los textos clásicos chinos ni en su tradición, fue descubierta milenios después. Para los clásicos chinos, como para muchas otras culturas, la influencia de los planetas es mística, simbólica y espiritual, no mecánica. Por lo demás, aunque los planetas se relacionan simbólicamente con los cinco elementos del wuxing, no pueden ser los responsables de su ciclo de cambios. Ello porque éste es un ciclo uniforme, pero los planetas se mueven por el cielo de manera desordenada y sin uniformidad, algunos en ciclos muy largos (de hasta 30 años) y otros en ciclos muy cortos (menos de un año).
Por lo demás, los planetas se mueven a lo largo del mismo curso del sol (la eclíptica) y por lo tanto sus energías (sean gravitatorias o no) nos llegan de las mismas zonas del cielo (desde el sur en el hemisferio norte y desde el norte en el hemisferio sur), e igualmente entonces habría que adaptar las posiciones del yin yang en nuestro hemisferio.
Objeción falsa, basada en una idea errónea de lo que indica una brújula. Imaginan que los imanes tienen un polo positivo’ (yang, cálido, activo) y un polo negativo’ (yin, frío, quieto), y que eso sería lo que indica una brújula: el lado yang’ y el lado yin’ de la tierra, invariables y siempre los mismos en todas partes.
Pero esa es una noción equivocada del magnetismo (incluyendo el magnetismo terrestre). Ninguno de los polos de un imán (incluyendo el de la tierra) es más cálido/yang o yin/frío que el otro. Y en cuanto a las direcciones del yin y el yang en la tierra, conviene confiar más en los sentidos que en esa errada noción del magnetismo: la zona ecuatorial es yang y las dos zonas polares son yin, y por lo tanto cada hemisferio terrestre tiene sus propias direcciones yin y yang.
3b. El fuego/yang estaría siempre al sur por provenir del electromagnetismo terrestre, que los antiguos chinos ya habrían "descubierto", sería esencialmente calórico’ y fluiría o se irradiaría desde sur a norte por las líneas del campo magnético de la tierra (que por eso apuntarían hacia el norte)
Eso es absolutamente falso. El magnetismo no se comporta como en esta objeción se supone. No hay tal ‘flujo' o 'irradiación electromagnética´ de sur a norte por sus líneas de campo, las que sólo apuntan hacia el polo norte por una convención (costumbre) europea. Los chinos usan la convención opuesta, y si en Europa se hubiera adoptado la convención china, las líneas de campo apuntarían hacia el polo sur. El magnetismo tampoco es calórico. Asociarlo con calor, o pensar que uno de los polos de un imán es cálido/activo y el otro frío/quieto, es ignorancia.
Por otro lado no hay, no existe, en ningún antiguo texto clásico chino ninguna referencia al magnetismo terrestre ni menos aún al electromagnetismo, ni nada, por lo mismo, que los relacione con el elemento fuego ni con ninguna otra cosa.
Por lo demás, el magnetismo terrestre está sujeto a tales variaciones en distintos puntos de la tierra, que si efectivamente éste y no el sol fuera el verdadero elemento fuego/yang, se tendrían que multiplicar descontroladamente los baguas, en lugar de reducirlos a uno como esta objeción pretende. Aparte de que el magnetismo terrestre es tan extremadamente débil que su efecto es contrarrestado hasta por el más pequeño imán de juguete, con lo que, si fuera cierto lo que dice esta objeción, en el mundo moderno - plagado de imanes miles de veces más poderosos que el de la tierra - sería inútil e imposible practicar feng shui.
Además, al sostener que la tierra produciría el elemento fuego es decir el máximo yang - esta objeción viola ideas básicas de toda la tradición daoísta, que determinan que a la tierra pertenece lo yin (lo oscuro, pesado, quieto, maternal) y no lo yang (lo luminoso, liviano, activo, paternal), y que determinan también que la tierra es lo ‘receptivo´ ‘materno´, que absorbe Qi en lugar de emitirlo, todo al revés de lo que esta objeción sostiene. Por ejemplo:
En todo caso, como el magnetismo terrestre es una fuerza fija y constante, que no sufre ciclos yin yang, no sirve para explicar los ciclos de cambios yin yang en el cosmos y la naturaleza. Por ello, esta objeción re-introduce los ciclos del sol como factor explicativo, pero solamente los del hemisferio norte, que se combinarían’ con el (inexistente) flujo electromagnético terrestre’ para producir un solo ciclo energético válido para todo el planeta’ el del hemisferio norte. Pero a esas alturas el sistema original, nítido y límpidamente conectado con la naturaleza, queda convertido en una especie de ‘cyborg´ donde el pensamiento clásico chino ya no se vislumbra detrás de los injertos pseudo-científicos.
Otra versión de la objeción anterior (3b). Evita errores evidentes como sostener que el magnetismo es calórico o que hay un flujo o irradiación electromagnética’ de sur a norte por las líneas del campo magnético de la tierra, pero a costa de sostener que el fuego, el máximo yang, no precisa ser cálido - en contra de todo lo que dicen los clásicos y la tradición daoista. Por lo demás, se sigue violando el crucial precepto daoísta del carácter yin (y no yang) de la tierra (véase objeción 3b), fuera de fundarse en una noción inverosimil.
No se puede encontrar ninguna mención del electromagnetismo ni de electricidad o electrones en los clásicos antiguos, eso está claro. Pero se nos dice que los clásicos aludían indirectamente a aquellos fenómenos usando la metáfora del sol.’ Para ello se usa una asociación hallada en el I Ching entre el fuego y el rayo, de la que se deduce (sin ofrecer evidencia ninguna) que los antiguos chinos ya sabían que fenómenos como los rayos y el electromagnetismo (que también ya habrían ‘descubierto´) eran producidos por flujos de electrones’, pero no hablaban de esos flujos directamente por ser fenómenos muy complicados,’ por lo que decían rayo’ o sol’ al referirse a ellos. Así se borra de una plumada la fundamental relación que establecen los clásicos chinos entre el fuego y el sol.
Razonando así se puede probar cualquier cosa. Pero hay que ser muy ingenuo para comulgar con una idea tan inverosimil. Desde tiempos inmemoriales todas las culturas han asociado los rayos con el fuego, por la obvia razón de que queman. Nada que ver con que hayan sabido de flujos de electrones y de electromagnetismo.
Repitamos lo que dijimos al analizar la objeción anterior: yin yang y wuxing son fenómenos cambiantes, cíclicos, y ni el magnetismo terrestre ni los electrones que lo producen son cíclicos. Por lo tanto no tienen nada que ver con el ciclo yin yang ni con el ciclo wuxing. Nada.
Por otra parte, cuando los textos clásicos chinos hablan del fuego y el yang en relación con el sol, lo hacen indicando claramente de qué están hablando. Mencionan cosas como su fulgor, su calor, sus revoluciones por el cielo, sus idas y venidas, sus distintas posiciones en el firmamento, los distintos largos de la sombra que proyecta en distintos momentos del día o del año, su movimiento de este a oeste, su alejamiento en invierno, su contraste con la luna, sus eclipses, etc. Y ni el magnetismo terrestre ni los flujos de electrones’ que lo provocan - sepultados en las profundidades de la tierra son luminosos, ni van ni vienen, ni varían de ubicación en el firmamento, ni proyectan sombra, ni viajan de este a oeste, ni se alejan en invierno, ni sufren eclipses, que sepamos.
Por ejemplo, hágase la prueba de sustituir, en los siguientes pasajes de los clásicos(hay centenares más de la misma índole), el término sol’ por el término flujos de electrones responsables del magnetismo terrestre’:
Tenemos las revoluciones del sol y de la luna, que hacen surgir el calor y el frío’. (I Ching, III, I, 3).
El sol se va y viene la luna, la luna se va y viene el sol, y el resultado son cambios de luminosidad, calor que se va y frío que viene, frío que se va y calor que viene’ (I Ching, III, III, 32).
El sol preside sobre el yang. Por lo tanto, en primavera y verano los animales pelechan... y cuando el espejo cóncavo ve el sol, enciende la paja seca y produce el fuego’. (Huainanzi, III,2, 19-30)
Cuando el sol esta en el solsticio de verano, el fuego lo sigue. Así es como en junio [pleno verano en China] el fuego es dominante y el agua se reduce a un goteo’. (Huainanzi, III,16, 27-28)
El resultado de esas sustituciones es obviamente absurdo, aberrante.
Falso. El feng shui para el hemisferio sur aplica el pensamiento energético chino y el feng shui clásico y tradicional, en su integridad, con todas sus partes y aspectos, según las energías Qi del hemisferio sur, respetando la rica y maravillosa interdependencia de todas sus partes donde se incluyen también, en su justo lugar, el clima y la meteorología. El pensamiento del feng shui del hemisferio sur, como el de los clásicos chinos, es interdependiente, sin reducir nada a un solo factor.
5b. Los meridianos de acupuntura son los mismos para todas las personas del planeta, por lo tanto igual el feng shui.
Objeción irrelevante. Los meridianos pueden ser los mismos para todas las personas del planeta, pero no sus energías yin yang ni los elementos wuxing de esas personas, ni los de las edificaciones, ni los de los espacios. Hay personas, edificaciones y espacios que son yin y otros que son yang. Así mismo, los hay agua’, madera’, fuego’, tierra’ y metal’, dependiendo de sus particulares relaciones energéticas con el cosmos y el entorno. Eso y no los meridianos es lo que se rearticula en el feng shui para el hemisferio sur.
5c. ¿Qué pasa entonces con el feng shui de las regiones que están en el ecuador?
La respuesta es sencilla: hay que observar lo que hace la vida, porque la vida se ordena según ciclos ying yang, diurnos y estacionales, en esas regiones también. El sistema desarrollado por la cultura china es tan inteligente, con todas sus partes tan coherentemente articuladas en relación con la naturaleza, que los habitantes de localidades situadas en las regiones ecuatoriales tienen que hacer lo siguiente:
Hay un anillo llamado las quincenas solares’ en el compás luo pan. En él se consignan los fenómenos de la naturaleza correspondientes a las 24 quincenas en que los chinos dividen el año cosas como el despertar de los insectos, la plenitud de los granos, la llegada de la escarcha, etc. Cada una de esas quincenas está relacionada con un momento del ciclo yin yang y de los 5 elementos, con las 24 montañas de las estrellas volantes, etc. Es uno de los muchos anillos que los adversarios del feng shui para el hemisferio sur ignoran o han censurado, porque los fenómenos naturales nuestros no coinciden los del hemisferio norte.
Los habitantes de las regiones tropicales o ecuatoriales tienen que sustituir metódicamente los fenómenos que allí aparecen (observables en China) por los que observen en su propio entorno, para cada quincena del año. Si hacen eso, quincena a quincena, por todo un año, podrán después construir sus propios ciclos de las 24 quincenas solares, sus ciclos energéticos de los 12 meses, sus ciclos wu xing de las ocho direcciones, y sus ba guas, perfectamente adaptados a las energías de sus entornos. Pueden resultar más complejos (o simples) que los nuestros, pero lo importante es que estarán de acuerdo con la naturaleza.
Les costará tiempo y trabajo, sin duda. Pero también les costó trabajo a los antiguos chinos. Generaciones y generaciones de sabios y astrónomos fueron ordenando, ampliando y enriqueciendo el sistema, a partir de la observación de la naturaleza. También les ha costado sudor y trabajo a los proponentes del feng shui para el hemisferio sur; no tanto como a los clásicos chinos, porque se estaba, como se dice, parados sobre los hombros gigantescos de ellos. Pero, aún así, más de 15 años de investigación se le ha dedicado a este esfuerzo de formular el feng shui para el hemisferio sur, y aún se sigue perfeccionándolo.
Objeción ingenua, irrelevante. El feng shui del hemisferio sur no sostiene que cambien el norte y el sur en nuestra parte del mundo, sino que en el hemisferio norte las energías yang llegan desde el sur y las yin llegan desde el norte, situación que ocurre exactamente al revés en el hemisferio sur.
6b. Los inmigrantes chinos en Australia, hemisferio sur, no han cambiado el feng shui de sus hogares.
No todavía paciencia. No es llegar y cambiar prácticas simbólicas tan complejas como el feng shui. El cambio viene muy gradualmente, gracias al arduo (¡y muy resistido!) esfuerzo de las mentes más inquietas y creativas de la comunidad inmigrante, es decir de individuos capaces de detectar la inoperancia de las viejas respuestas en las nuevas condiciones, y de pensar y articular las nuevas respuestas, en todas sus dimensiones. En la historia de las migraciones indígenas desde América del norte a América del sur, ciertos grupos se tardaron hasta varios cientos de años en cambiar su eje energético simbólico, desde el apropiado para el norte, al apropiado para el sur. Ello porque se precisan siglos y no años para rearticular los sistemas simbólicos, y mucha contribución creativa de poetas, pensadores y artistas. Pero finalmente, todos los hicieron.
6c. Las energías del feng shui y el bagua no tendrían nada que ver con espacios ni puntos cardinales, sino con la ‘izquierda´ y la ‘derecha´ del ser humano, que son las mismas en todas partes del planeta.
Esta versión del feng shui convierte en un principio ‘universal´ algo que no es más que una abreviación muy usual en los manuales populares de feng shui, que dicen ‘izquierda´ y ‘derecha´ para referirse a las direcciones este y oeste dentro de una casa. Como esa abreviación sólo sirve para una casa china ideal, es decir situada en el hemisferio norte y orientada hacia el sur, esta idea, por mucho que use terminología de variada fuente y busque respaldo en la ciencia occidental (‘biología´, ‘psicología´, ‘hemisferios cerebrales´, etc.), no puede ser tomada en serio.
6d. El feng shui del hemisferio sur se basaría en traducciones o interpretaciones equivocadas de los clásicos chinos.
Falso. Nosotros leemos los clásicos chinos en el idioma chino antiguo original. En su libro Sylvia Galleguillos muchas veces presenta el chino original junto con nuestra traducción, para que el que sepa chino antiguo coteje por sí mismo. Y además corroboramos nuestras interpretaciones con traducciones hechas por los más eminentes e internacionalmente reconocidos expertos en la antigüedad clásica china. Por lo demás, la justeza de nuestras interpretaciones es corroborada tanto por toda la tradición china y daoísta como por la observación directa de la naturaleza.
6e. El único país del mundo que tiene la palabra inglesa para ‘hielo´ (‘ice´) en su nombre (Iceland-Islandia, en inglés) está en el hemisferio norte, las olimpíadas de invierno se han realizado mayoritariamente en el hemisferio norte y el extremo sur de Sudamérica se llama ‘Tierra del Fuego´, etc. Cosas como esas demostrarían que el hemisferio norte es FRIO y el hemisferio sur es CALIDO.
Esto no es burla, aunque lo parezca (piense por ejemplo que la mayoría de las olimpiadas de verano también han ocurrido en el hemisferio norte). Y lo curioso es que si esta persona en lugar del bizarro ejercicio de contar ciudades u olimpiadas usara un termómetro, vería que la realidad es justamente al revés: el hemisferio norte es más cálido que el hemisferio sur (pues su mayor masa continental absorbe mas y disipa menos el calor del sol). Pero hay una larga lista de absurdos por el estilo que se aducen, con toda seriedad, en contra del feng shui del Hemisferio Sur.
6f. Cantidad de maestros y autoridades sostienen que no es necesario adaptar el feng shui en el hemisferio sur, y por eso no habría que hacerlo.
Bueno, sentimos decir que la validez de una postura no depende de su cantidad de adherentes sino de la validez de sus razones, y las razones que dan todas esas "autoridades" son las que hemos examinado aquí: todas equivocadas y sin validez. Y, si Ud. se detiene a pensarlo, ninguna de esas objeciones se respalda en los textos clásicos. Pues bien, la única autoridad competente que nosotros reconocemos para zanjar las cosas en esta materia es la de los propios textos clásicos chinos. Y en ellos (los conocemos bastante bien) es imposible hallar nada que pudiera ayudar a respaldar seriamente a ninguna de las objeciones que esas personas nos hacen, y que son las que hemos estudiado en esta sección.