| Bienvenida | | | Fundamentos | | | Documentos | | | Objeciones | | | Escuela y Libro de Sylvia | | | Contactos |


Desde esta sección se puede leer (y descargar en formato WORD) documentos acerca del Feng Shui del Hemisferio Sur.
Por el momento la sección aloja tres documentos. Estos son:
La refutación de una objeción supuestamente "clásica" al Feng Shui del Hemisferio Sur: "El Agente Fuego es el Sol".
Un artículo del geobiólogo Claudio Ardohain y la Arquitecto Lilia Garcén, de Argentina (que figuran poeriódicamente en la televisión por cable), explicando de manera clara y sucinta el Feng Shui para el Hemisferio Sur.
Un ensayo examinando la objeción contra el hemsiferio sur de que las estaciones del año no serían relevantes en Feng Shui: "La Tesis de las Coincidencias."
Los puedes leer y - si lo deseas - descargar, siguiendo los enlaces del menú de la izquierda.
Sylvia Galleguillos FSUK y Enzo Cozzi BA MA PhD Royal Holloway University of London
descargar este artículo en formato WORD: El agente fuego es el verano y el sol.doc
Hay una idea que se esgrime en contra de la necesidad de adaptar el feng shui para el hemisferio sur, que sostiene (bien a contrapelo de la tradición) que el elemento fuego no tendría ninguna relación decisiva con el sol, ni con el verano, ni con el mediodía, ni con la luz ni con el calor.
Esta idea aduce que si el elemento fuego está ubicado hacia el sur en el bagua original, no es porque hacia allá se ubiquen la luz, el sol y el calor (es decir todo lo que el fuego representa) en China, sino en realidad porque el fuego se originaría decisivamente en el magnetismo terrestre, fuerza que se irradiaría desde el polo sur ("el polo yang") de la tierra, el que sería "la puerta u origen del yang" para todo el planeta. Y por ello el elemento fuego - que es el "máximo yang" - estaría bien ubicado hacia el sur, no sólo en China sino que en todas partes de la tierra. De ahí se pasa a sostener que se debe usar el bagua original - con el fuego hacia el sur - en todo el planeta, ignorando las diametrales diferencias entre las direcciones del sol y las estaciones del año en ambos hemisferios terrestres.
Pero esa es una idea terriblemente equivocada, por múltiples razones.
Primero, el magnetismo terrestre no es algo que se irradie desde el sur hacia el norte de la tierra. Y tampoco, por lo demás, es algo que se irradie en sentido contrario, es decir desde el norte hacia el sur. Sencillamente no es así como funciona el magnetismo. Pero no vamos a discutir física aquí porque no viene al caso.
Lo que sí está claro es que el magnetismo terrestre no tiene ninguna relación ni con el calor, ni con el verano, ni con el día ni con la luz, que son las características claves del principio Yang y del agente fuego que nos entregan los clásicos y la tradición.
Por lo demás, el magnetismo terrestre es un fenómeno fijo que no varía, ni pulsa, ni se halla sometido a cambios cíclicos (ni diurnos, ni estacionales ni anuales). Y según un principio básico de la doctrina china de los 5 agentes o elementos, el fuego - como todos los demás agentes o elementos - es una energía cíclica y fluctuante, que en su caso crece de día y muere de noche, avanza en primavera y verano, y retrocede en otoño e invierno.
Por eso, por ser una fuerza fija, siempre igual a sí misma, que no fluctúa cíclicamente entre noche y día, ni entre invierno y verano, el magnetismo de la tierra mal podría ser el origen del agente fuego y del principio Yang. Y menos aún, porque además, según la tradición, el fuego es el único de los 5 elementos que no está presente de manera permanente en la tierra. Como explica la máxima autoridad clásica sobre el tema de los cinco elementos:
"El fuego es una emanación del YANG supremo mientras el planeta tierra, sitio del elemento tierra, es fundamentalmente YIN. Por eso es que el fuego es la única sustancia cuya presencia en la tierra no es un fenómeno constante." (Wuxing dayi, "Compendio de los 5 Agentes," s. VI DC, p. 225)
Tal como la cita anterior ya explica, a la tierra pertenece lo yin y no lo yang. Según el daoísmo (taoísmo) y el confucianismo (las dos corrientes de pensamiento que originan el Feng Shui) la esencia de la tierra es lo quieto, receptivo, maternal y oscuro. Mal puede, por lo tanto, la tierra producir el fuego, es decir el principio activo, cálido y luminoso, el máximo yang, el que, según establecen todos los clásicos, proviene del cielo:
"Para relacionarse con el cielo hay que comprender cabalmente la fuerza vital del yang, y para relacionarse con la tierra hay que entender cabalmente la fuerza vital del yin." (Guanzi, "Libro de Guan Zhong", s. III AC, XIV, 41 "Wu Xing").
"El dao del cielo es circular y el dao de la tierra es cuadrado; lo circular gobierna lo luminoso y lo cuadrado gobierna lo oscuro. Lo luminoso emite Qi... y lo oscuro absorbe Qi" (Huainanzi, "Libro de Liu An", s. III AC, III, II, 1-7).
"[El cielo es el padre y] la tierra es la madre del Qi" (Guo Po, Zang shu, "Clásico de los entierros", s. II DC).
"La tierra es originalmente puro yin, y no puede producir nada por sí misma. Sólo logra producir los miles de cosas, debido a que es receptiva de la energía yang del cielo." (Maestro Liu I-ming, Comentario del I Ching, 1796, 2,2).
Como las citas anteriores dejan meridianamente claro, la idea de que la Tierra (lo yin y maternal), pueda ser el origen del Fuego contradice radicalmente a los textos clásicos chinos.
Lo otro que hay que decir es que la idea de que el origen del fuego estaría en el magnetismo de la tierra es de factura reciente y no pertenece a la tradición china. No aparece en nigún texto clásico chino. Es en realidad una idea moderna, occidental, discurrida en Canadá por Joseph Yu, un practicante autodidacta de Feng Shui (por admisión propia), y profesor de escuela en física. De ahí viene sin duda la terminología que ha introducido al Feng Shui: "electrones", "electromagnetismo", "fuerza gravitatoria", etc. todos conceptos de la ciencia occidental y ajenos al pensamiento clásico chino y a los clásicos del feng shui.
El suyo es, en estricto rigor, un proyecto modernizador y occidentalizante de esta disciplina, al cual él ha dado el desafortunado nombre de "Feng Shui Clásico". Desafortunado, porque quienquiera que lea sus escritos, puede constatar que Joseph Yu (y con él sus seguidores) repudia múltiples aspectos consagrados por la tradición, y descalifica algunas de las ideas más centrales de los clásicos chinos, como por ejemplo:
Es evidente que ninguna de esas posturas tiene nada de "clásico" - son simplemente una adulteración modernizante del clasicismo. Y lo otro de lo que no cabe duda es que su idea central acerca de la importancia fundamental del magnetismo terrestre, no viene de los textos clásicos chinos, ni de la tradición - en los cuales sencillamente no figura ni puede encontrarse nada por el estilo. Es nada más que un anacronismo que contradice a los textos clásicos del pensamiento chino más claves para el feng shui, con respecto a la naturaleza del elemento fuego. Todos esos textos determinan, copiosamente y sin lugar a dudas, una relación esencial e inseparable entre el fuego, la energía yang, el verano y el sol. Y establecen la dirección del fuego como aquella desde la cual se proyectan al entorno la luz y el calor del sol. Veamos la evidencia.
La evidencia clásica prueba abrumadoramente que el elemento fuego y el principio yang están orientados hacia el sur en el bagua original porque aquella es la dirección del sol, del calor y de la luz, tal como se los percibe desde China (en el hemisferio norte). Se encuentra esta evidencia por doquier en todos los más importantes textos clásicos de la civilización china, forjadores de su filosofía y de todos sus conceptos energéticos fundamentales para el feng shui (tales como el yin yang, los 5 elementos, el bagua, etc.). Los siguientes ejemplos (hay incontables más) dan testimonio de ello:
El Guanzi es una famosa y antigua compilación de textos sobre filosofía, política, economía, espiritualidad, agricultura, ecología y estrategia. En él pueden encontrarse las ideas capitales del pensamiento clásico chino en una de sus formulaciones más antiguas)
"El sur se caracteriza por el sol, su estación por el verano y su fuerza vital por el yang. El yang produce fuego y calor… Sus actividades involucran la entrega de galardones, la fijación de salarios, la realización de viajes de inspección de los distritos locales, la promoción diligente de sacrificios a los espíritus, la evaluación de los méritos y la recompensa del personal más valioso, para activar la fuerza vital del yang. Entonces llegará el gran calor, vendrán las lluvias estacionales y madurarán los 5 granos y los distintos frutos. Esto se debe al poder inherente al sol. El sol controla las recompensas y premios y su premio es el calor.
Por eso, en los días Bing y Ding ("fuego yang" y "fuego yin") de los tres meses del verano, se promulgan 5 políticas gubernamentales. La primera es encontrar a las personas meritorias para premiarlas y los buenos trabajadores para promoverlos. La segunda es abrir las bodegas de alimentos del año anterior para repartir préstamos. La tercera es prohibir los abanicos y abolir los sombreros. La cuarta es buscar a las personas benevolentes y dar generosamente a la gente para recompensarla. La quinta es promulgar órdenes prohibiendo cazar con redes y matar a los pájaros."
(Guanzi, s. III AC, XIV, 40 Si Shi, Las 4 estaciones, 78.10- 78.12).
"Cuando el príncipe se sienta en su trono enfrentando el sur, la primavera produce la vida en su izquierda (el este), el otoño trae la muerte a su derecha (el oeste), el verano produce el crecimiento enfrente suyo, y el invierno trae el atesoramiento a su espalda." (Guanzi, "Ban Fa")
Estas citas del Guanzi, no sólo establecen meridianamente el origen de la relación del fuego con el sur, y es que el sur es la dirección del sol y el calor en China. También explican la relación - muy importante en feng shui - entre la dirección del fuego y el tema del reconocimiento, del mérito, y de los dones, premios y las recompensas de un trabajo diligente y bien hecho. Evidentemente, para poder usar efectivamente el feng shui para incentivar el reconocimiento, las recompensas y el premio del mérito, es muy importante acertar en cuanto a la real dirección del sol, del calor y del verano en el lugar donde uno se encuentra. Y aquí en Chile, esa dirección claramente no es el sur, sino que el norte.
En su monumental Wuxing dayi, Xia Ji recopiló todo lo que decían los diversos textos antiguos acerca de la doctrina de los cinco elementos. Muchos de esos textos ahora están perdidos, por lo que el Wuxing dayi es la máxima autoridad clásica acerca de este tema.
"El fuego provoca ascensión del calor. El calor proviene del sur. Allí golpea la luz con máxima intensidad y alcanza su plenitud la energía del verano. Es ese sin duda el modelo que inspira a los soberanos cuando se orientan hacia la luz para gobernar. Desde la antigüedad los soberanos iluminados dirigen los asuntos del reino mirando hacia el sur. En la medida que el esplendor de sus gobiernos obedece a las virtudes del fuego y adopta su naturaleza, Contribuye a la maduración de todos los seres." (Wuxing dayi, "El elemento fuego")
Esta breve cita del Wuxing dayi no sólo vuelve a explicar la asociación de la dirección sur con el fuego por ser aquella la dirección del sol, de la luz y del verano. Además explica que si en China los palacios se orientan hacia el sur, es para mejor recibir la luz y el calor del sol, que el texto claramente asocia con el "esplendor" del soberano y de su gobierno, así como con la iluminación espiritual. Ello es por lo demás evidente: si queremos resplandecer debemos orientarnos hacia la luz, para recibirla de frente. Eso significa orientarnos hacia el sur si vivimos en China, pero hacia el norte si vivimos en Chile.
El Huainanzi es una vasta obra de filosofía taoísta, escrita por diversos autores durante la dinastía Han temprana, por orden del soberano ilustrado Liu An (una especie de Alfonso VII "El sabio"), con la intención de recoger todo el saber de su tiempo. El capítulo "Tianwenxun" versa sobre astronomía y el ordenamiento del cosmos, y es la fuente clásica china antigua más detallada que tenemos acerca de esas materias.
"El Qi hirviente del Yang acumulado produjo el fuego; el sol es la esencia del Qi ferviente." (Huainanzi, 3: Tianwenxun, El Tratado acerca de las formas del cielo, 3:21a:1)
"El Dao del Cielo se llama lo Circular; el Dao de la Tierra se llama lo Cuadrado. Lo cuadrado gobierna lo oscuro; lo oscuro absorbe Qi… Lo circular gobierna lo brillante. Lo brillante emite Qi, y por esta razón el fuego es el brillo externo del sol.
El sol preside sobre el Yang. Por lo tanto, en primavera y verano los animales pelechan; en el solsticio de verano los ciervos pierden sus cuernos. Cuando el espejo candente ve el sol, enciende la yesca y produce el fuego." (Huainanzi, 3: Tianwenxun, 3:2ª:2)
"Cuando el sol está en el solsticio de invierno, el agua lo sigue. Cuando el sol esta en el solsticio de verano, el fuego lo sigue. Así es como en el quinto mes el fuego es dominante y el agua se reduce a un goteo. En el undécimo mes el agua es dominante y el Yin victorioso.
Cuando el sol está en el solsticio de invierno los pozos están llenos de agua y las fuentes se rebalsan. Los carneros pelechan, los ciervos pierden los cuernos y las urracas anidan. Y un reloj de sol de dos metros cincuenta proyecta una sombra de cuatro metros cincuenta de largo al mediodía.
Cuando el sol está en el solsticio de verano, las inundaciones amarillas enriquecen los campos y las esencias minerales emergen desde el suelo. Las cigarras empiezan a cantar y crecen las hierbas del verano. Y un reloj de sol de dos metros cincuenta proyecta una sombra de medio metro de largo al mediodía.
Cuando la sombra del reloj de sol es larga, domina el Qi Yin; cuando la sombra del reloj de sol es corta domina el Qi Yang. Cuando el Qi Yin es dominante, hay agua. Cuando el Qi Yang es dominante, hay sequía."
(Huainanzi, 3: Tianwenxun, 3: 16a:26-44)
"Tras el solsticio de verano el Yin comienza a predominar sobre el Yang. Por esta razón la miríada de criaturas llegan al final de su vida y mueren. Tras el solsticio de invierno el Yang comienza a predominar sobre el Yin. Por esta razón la miríada de criaturas levantan las cabezas y nacen a la vida. (Huainanzi, 3: Tianwenxun, 3: 26a:1-8)
Las citas anteriores del Huainanzi establecen tan nítidamente la relación fundamental de la energía yang y el elemento fuego con el sol y el verano, que ahorran más comentarios. Las dejamos hablar por sí mismas.
Todas las citas anteriores establecen claramente una identificación esencial del elemento fuego con el verano y con el sol en el pensamiento clásico chino que nutre al Feng Shui, y explican que esa es la razón por la cual en China se orienta el agente Fuego hacia el Sur. Por lo tanto, la evidencia clásica prueba concluyentemente que en Chile la orientación apropiada del Fuego tiene que ser hacia el Norte.
Y para terminar, debemos quizá advertir que las obras citadas distan mucho de ser menores, marginales, oscuras o poco importantes. Tal vez sean desconocidas en Chile y en español, pero se trata de reconocidas joyas del pensamiento chino y de algunos de los textos clásicos chinos investidos de mayor autoridad en cuanto a la materia que aquí nos ocupa.
Sylvia Galleguillos Escuela Chilena de Feng Shui Dr. Enzo Cozzi MA PhD Royal Holloway University of London
Descargar este artículo en formato WORD: El agente fuego es el verano y el sol.doc
Un artículo del geobiólogo Claudio Ardohain y la Arquitecto Lilia Garcén, de Argentina (que figuran periódicamente en la televisión por cable), explicando de manera clara y sucinta el Feng Shui para el Hemisferio Sur, incluyendo las opiniones y razones vertidas por maestros de Feng Shui que respaldan esas adaptaciones.
Descargar: Feng Shui, Hemisferio Sur y Geomancia autóctona.doc
descargar este artículo en formato word: La tesis de las coincidencias.doc
No hay objeción válida contra el Feng Shui adaptado al Hemisferio Sur. No puede haberla, pues las adaptaciones se hacen para poder respetar completamente, en las condiciones de este hemisferio, el sistema tradicional, sin repudiar nada de él. Y por lo demás provienen directamente de las instrucciones precisas de los textos clásicos chinos.
Las objeciones en contra del Feng Shui para el Hemisferio Sur, en cambio, para sostenerse deben repudiar muchos aspectos consagrados por la tradición. Y a veces ese repudio lleva francamente al absurdo, como cuando se sostiene que las estaciones del año no tendrían ninguna importancia en Feng Shui, pues en China las estaciones sólo "coincidirían" con los cinco agentes wuxing (o "cinco elementos") que les corresponden.
¿Qué quieren decir con eso? En China, que está en el hemisferio norte, se da una sincronización perfecta entre los Cinco Agentes y las estaciones del año que según la tradición les corresponden. En la primavera china domina el agente Madera, en su otoño domina el agente Metal, en su verano domina el Fuego, en su invierno domina el Agua, y en su verano tardío domina la Tierra, tal como indica desde siempre el antiguo sistema.
Pero, en el hemisferio sur, donde las estaciones son exactamente las contrarias, si no se adapta el sistema, éstas quedan completamente des-sincronizadas de los agentes que la tradición les adjudica. En primavera nos aparece incongruentemente dominando el Metal, en otoño aparece dominando la Madera, en verano aparece dominando el Agua, en invierno aparece dominando el Fuego, y en el invierno tardío aparece dominando la Tierra. Es decir todo aparece completamente al revés de lo que determinan todos los textos clásicos y todos los manuales tradicionales del Feng Shui, sin excepción.
Por eso es que estas personas sostienen que las estaciones del año no importan, y que si en el hemisferio norte suceden en correspondencia perfecta con los agentes wuxing que según la tradición les pertenecen, no es más que pura coincidencia.
¡Vaya "coincidencia"! Uno podría aceptar esa tesis, si de vez en cuando en el hemisferio norte una que otra estación de repente "coincidiera" con su agente... o dos, por último. Pero que todos los 5 agentes "coincidan" siempre con las estaciones que les pertenecen, invariablemente y sin excepción, eso no es coincidencia. Eso es una ley de la naturaleza. Y el que no comprenda ésto debe volver a la escuela básica.
O podemos razonarlo al revés: En el hemisferio sur, si no se adapte el sistema, ninguno de los cinco agentes puede nunca "coincidir" con su estación correspondiente. Extraño mundo éste que se nos propone. A un lado del ecuador habría un sistema de "coincidencias" totales, sin excepciones. Y al otro habría una imposibilidad no menos total de "coincidencia" ninguna. Una especie de "antinaturaleza"...
Además, sostener eso de las "coincidencias" es acusar a los antiguos chinos de necios, pues es sugerir que desarrollaron todo su sistema dándole suprema importancia a algo que no la tendría. Pues lo incontestable es que todos los clásicos y todos los textos tradicionales chinos que explican la teoría de los cinco agentes, sin excepción, enfatizan y dan suprema importancia a la relación entre los cinco agentes y las estaciones, e insisten en la necesidad imperiosa de respetar sus sincronías y mantenerlos en armonía. Por ejemplo: el Yueling, ese famoso almanaque que en la época clásica dirigía los protocolos de los soberanos y señores feudales:
"En los meses de primavera la energía de la estación es la del agente madera, entonces el soberano se viste de verde, cabalga en montura verde y lleva el pendón verde para recibir apropiadamente a la estación… En los meses de otoño la energía es la del agente metal, entonces el soberano se viste de blanco, cabalga en montura blanca y lleva el pendón blanco para recibir a la estación…etc. etc."
Y a renglón seguido nos advierte de una serie de calamidades (muertes, enfermedades, pestes en la agricultura, catástrofes naturales) que se dejarían caer si no se usan los colores y formas del agente apropiado para cada estación durante la estación correspondiente.
Lo mismo reiteran, una y otra vez, todos los grandes clásicos chinos que se refieren a los cinco agentes: I Ching, Lushi Chunqiu, Huainanzi, Guanzi, Wuxing Dayi, Wangdi Neijing Suwen, etc. En lo mismo insiste, sin ir más lejos, nada menos que el propio Guo Pu, el fundador del Feng Shui:
"Hay seis errores nefastos en Feng Shui. El primero es ignorar el Yin Yang. El segundo es no respetar la estación apropiada del año..." (Guo Pu, Zangjing, "Clásico de las Sepulturas")
Y el compás Luopan, la herramienta tradicional del maestro de Feng Shui (tan mal traducida como "brújula" en los malos libros de divulgación), ostenta por lo menos 8 anillos que registran directamente las estaciones, buscando coordinar con ellas una gran cantidad de fenómenos astronómicos y naturales, así como múltiples aspectos de la vida, de las aspiraciones humanas y de la suerte.
Es decir, estas personas nos quieren convencer de por lo menos un tercio de la información que contiene el Luopan sería superflua, y que seguramente fue de simples e ignorantes que los antiguos chinos la pusieron allí, pues no tendría ninguna importancia y expresaría sólo "coincidencias."
La manifestación más extrema de la tesis de las coincidencias es la de un canadiense llamado Joseph Yu, quien llega a proponer que hay que "abolir" las estaciones del año de la enseñanza del Feng Shui ("para evitar confusiones" - según él). Es decir, llama a abolir 2.000 años de historia, de tradición y de enseñanza clásica (y ojo: que hace esta propuesta en nombre supuestamente del "Feng Shui Clásico").
Pero este señor tiene un problema: si va a abolir las estaciones del año del Feng Shui, tendría que "abolir" también el Compás Luo Pan, pues como ya he demostrado, este instrumento está absolutamente ligado a los ciclos de las estaciones. Uno se pregunta qué hacen los devotos de Joseph Yu fotografiándose con compases Luopan del hemisferio norte que tienen claramente marcadas, en por lo menos ocho anillos, las estaciones del año por él "abolidas".
Pero hay más, pues las supuestas "coincidencias" que el instrumento registra no se terminan allí. Porque los demás anillos del Luopan, aquellos que no están específicamente referidos a las estaciones, están coordinados perfectamente con el movimiento del sol y de la luna, del viento y del agua, de los planetas y las constelaciones. Y todas esas perfectas coordinaciones también se pierden completamente en el hemisferio sur, si se usa allí el compás Luopan original sin adaptarlo.
Por ejemplo: el anillo de las horas del día. Sus casilleros están perfectamente sincronizados con la posición del sol a sus horas correspondientes. En el hemisferio norte y en China, entre las 9 y las 11 AM el sol está precisamente en la posición indicada por el casillero de esas horas en el compás original, es decir el sureste. Y entre las 13.00 y las 15.00 horas está precisamente en la posición indicada por ese casillero de esas otras horas: el suroeste. Y así sucesivamente, para todas las horas del día y de la noche (pues aunque no lo veamos un cálculo elemental de geometría nos permite determinar en qué punto de su giro aparente se encuentra en cada hora de la noche). Pero si se usa ese mismo compás sin adaptarlo en el hemisferio sur, esa coordinación se pierde totalmente; el sol nunca se encuentra donde te lo indica el compás, y por lo tanto ese anillo de las horas se vuelve perfectamente inútil, y sus lecturas absurdas. Pero no importa, pues según esta gente el Feng Shui tampoco tiene nada que ver con el sol ni con sus ciclos y el anillo de las horas sería superfluo; expresaría otra "coincidencia" de esas que hay que ignorar y abolir.
Otro ejemplo: el famoso anillo del bagua del cielo posterior, la herramienta fundamental del Feng Shui. Sus casilleros están perfectamente sincronizados con las posiciones de las salidas y las puestas del sol para los solsticios y equinoccios, de tal manera que para el solsticio de invierno, por ejemplo, el sol sale por la dirección del trigrama del viento y se pone por la del trigrama de la tierra, tal como aparecen en el compás (esto es algo que los textos clásicos chinos indican con meridiana claridad). Pero si se usa el compás inadaptado en el hemisferio sur, para ese mismo solsticio el sol sale y se pone por una dirección totalmente incongruente con lo que especifica el compás, dando otra lectura absurda que vuelve inútil al más importante anillo del compás. Pero, como para estas personas el Feng Shui (a pesar de lo que dicen los clásicos) no tendría nada que ver con posiciones del sol ni menos con solsticios ni equinoccios, el bagua del cielo posterior expresaría otra "coincidencia" que hay que ignorar.
Otro: el anillo de los meses. Si no se adapta el compás original al hemisferio sur, éste anillo indicará que el mes de enero, por ejemplo, pertenece al agente Agua y es el mes de "las grandes nevazones" (literalmente) y que julio pertenece al Fuego y es el mes de "los grandes calores" (literalmente), lo que en China es correcto pero en Chile es absurdo. ¿Debemos abolir también la relación de los cinco agentes con los meses por ser solamente "coincidentales" en el hemisferio norte?
Otro: el anillo de las mansiones lunares. Las mansiones lunares son 28 y se llaman así porque son constelaciones que la luna va visitando día a día durante los veintiocho días que dura su giro, en el orden en que aparecen en el Luopan. Si tú sabes leer el cielo e identificar las constelaciones chinas, y en una noche observas a la luna, por ejemplo, en la constelación MAO (las pléyades), el compás Luopan te indicará que a la noche siguiente debieras verla en PI ("red") y eso es efectivamente lo que ocurrirá si estás observando el cielo en China con un compás Luopan tradicional. Pero si usas ese mismo compás inadaptado en el hemisferio sur, al otro día verás efectivamente a la luna en PI en el firmamento, ¡pero el compás sin adaptar te dirá que ahora no está en PI, sino que está WEI ("vientre"), bastante lejos de PI! Y a la noche siguiente la luna estará, según el compás, aún más lejos de donde tú la estarás viendo realmente en el cielo, y a la otra noche mucho más lejos aún... Y la pregunta es: ¿a quién le crees entonces... al compás inadaptado, o al firmamento? Los defensores de la tesis de las "coincidencias" te dirán sin duda - como en el famoso cuento del "Traje Nuevo del Emperador" - que debes creerle al instrumento inadaptado y no a lo que estás viendo con tus propios ojos allí en el cielo, pues según ellos, si en el hemisferio norte la luna visita sus mansiones lunares en el orden establecido en el compás, eso no sería nada más que otra pura "coincidencia".
En fin. Podría seguir, pues no hay ni un solo anillo en el compás Luopan original que no "coincida" con algún fenómeno preciso de la naturaleza tal como se manifiesta en el hemisferio norte. Y por lo mismo, no hay anillo del Luopan que no quede fatalmente descoordinado de la naturaleza si se trata de usarlo sin adaptar en el hemisferio sur.
En otras palabras, si vamos a abolir del Luopan todo fenómeno que siempre "coincide" en el hemisferio norte pero que nunca "coincide" en el hemisferio sur, hay que abolir todo el Luopan. Es imposible usar un Luopan original inadaptado en el hemisferio sur, pues toda lectura hecha en él será estrafalaria y absurda.
Y si por tozudez o ignorancia, se insiste en usarlo, tal persona lo hará sin entender y sin poder explicar lo que hace, como animal amaestrado de circo bailando al son que le dicta su amo. Y lo único que logrará será exactamente lo opuesto de lo que busca el Feng Shui: habrá garantizado que el espacio al que lo aplique, y sus habitantes, queden completamente desarmonizados con la naturaleza, en todos sus aspectos.
En China el compás Luopan puede guiar a todos los seres humanos, cualquiera sea su actividad, coordinándola perfectamente con la naturaleza. El marinero, el pescador, el agricultor, el pastor, el criador de animales, el sericultor, el veterinario, el verdulero, el panadero, el carnicero, el médico tradicional, etc. todos y cada uno de ellos pueden usar el compás para determinar precisamente los momentos del año y las direcciones de la rosa de los vientos más apropiados para las distintas faenas que su oficio conlleva, para así lograr coordinarlos con la naturaleza y con el pulso del cosmos. Pues de esa óptima coordinación es que depende, según los chinos, el éxito en todo lo emprendido, la salud, la prosperidad, etc. Y ese es el rol que el instrumento ha jugado por miles de años. Pero si esas mismas profesiones aquí en Chile empezaran a usar ese mismo Luopan original, inadaptado en nuestro hemisferio, irían segura y rápidamente al desastre, pues todo lo empezarían a hacer a contrapelo de la naturaleza.
¡Pero es tan natural adaptarlo, es tan sencillo coordinarlo con los movimientos de la naturaleza tal cual los percibimos y nos afectan en el hemisferio sur... unas cuantas observaciones del sol, de la luna, de los astros y de las estaciones, y ya está: el compás Luopan te queda perfectamente coordinado con la naturaleza, respetando todas las normas del sistema ancestral, y valorando toda la información de todos sus anillos, sin repudiar ninguno...
La conclusión es clara: todos esos fenómenos que esos objetores del hemisferio sur repudian porque según ellos no serían más que puras "coincidencias", son en realidad el alma y la médula misma del Feng Shui: expresan la sincronía y armonía perfectas entre todos los fenómenos de la naturaleza que afectan al ser humano y a su destino.
©Enzo Cozzi PhD Septiembre de 2006
Enzo Cozzi es doctor (PhD) en ecología cultural, investigador/traductor de los clásicos chinos medioambientales, y académico de la Universidad de Londres y de la Escuela Chilena de Feng Shui.
Descargar este artículo en formato word: La tesis de las coincidencias.doc